dimarts, 28 de setembre de 2010

Mi (otro) padre

Siempre he admirado a las personas que van de frente, que dan la cara y son valientes. Juanma es una de ellas. Por eso, el día en que, con 15 años, fuí a mi primera reunión de la Joventut Socialista en Granollers sin saber dónde me metía, y escuché cómo nos explicaba su gestión municipal, supe que, si algún día yo me dedicaba a la política, él iba a ser mi referente.

Actualmente los políticos estamos cada vez más desprestigiados. Parece que todos estemos en política para llenarnos los bolsillos y utilizar nuestros cargos públicos para favorecer intereses personales. La prensa no ayuda y, a veces, algunos políticos tampoco. Pero me parece justo reivindicar a aquellos que, sobretodo desde nuestros municipios, luchamos por mejorar cada rincón de la ciudad sin esperar nada a cambio. Sé de buena tinta los sacrificios personales que Juanma hace en su vida cotidiana para dedicarse con pasión a su cargo en unas áreas nada sencillas dentro del Ayuntamiento. Siempre con el teléfono en mano, siempre con la mente puesta en Granollers y siempre reflexionando sobre las cosas que, día a día, los ciudadanos le comentan cuando le paran por la calle. Algunos políticos, con sus palabras, se hacen humanos... Juanma, con sus actos, se convierte en héroe.

Tengo la suerte de compartir con él la aventura de formar parte del gobierno de mi ciudad. De él he aprendido muchas cosas que harían muy largo este artículo, pero sobretodo, me ha enseñado el valor de luchar por nuestros ideales y de convertir los sueños en herramientas de transformación de nuestra ciudad. A cualquier ciudadano que haya tratado con él no le habrá dejado indiferente su proximidad, su humanidad y, sobretodo, el calor que desprende en cada una de sus palabras, siempre desde la responsabilidad del que sabe que por sus manos pasan muchas decisiones importantes sobre la ciudad.

Y se hace muy difícil ejercer la política cuando algunos pretenden hacer de ella un espectáculo mediático en el que todo vale por arañar un puñado de votos. La descalificación gratuita, el acoso permanente y la mentira sin fundamento abunda en aquellos que pretenden ser una alternativa para gobernar la ciudad, y no se dan cuenta que ni tan siquiera tienen un proyecto para llevarlo a cabo, cegados por la obsesión de cargarse a uno de los baluartes de nuestro gobierno.

Es por eso que deseo que toda la basura que intentan generar alrededor de una persona a la que quiero y admiro les acabe ahogando a ellos mismos. Como decía al principio, él es valiente, y su batalla es más grande que todo eso, con lo que me tranquiliza saber que siempre estará por encima de todos ellos. Simplemente por ser como es él.

La política es algo transitorio, una ruleta rusa en la que hoy estás aquí y mañana allí. Y de tu actividad política se generan mil historias, anécdotas y proyectos que contar cuando ya no estás en ella. Pero lo más importante que te puedes llevar son las personas. Aquellos que utilizan la política como una herramienta para el interés personal, casi nunca consiguen sus objetivos y, encima, de su paso por ella no se llevan ni el reconocimiento ni el cariño de las personas que los han acompañado.

En mi primera entrevista para un medio local, al preguntarme quién era mi referente político, de manera instintiva contesté: Juanma Segovia, añadiendo además que lo consideraba mi padre político; por todo el cariño, el apoyo y el reconocimiento que de él había recibido. Así que Juanma y yo hoy somos compañeros de gobierno, pero quizá en unos meses ya no lo seamos... Pero sé que siempre podré contar con él, que mi admiración hacia su persona perdurará en el tiempo y que siempre será, para mi, un ejemplo a seguir. Siempre será mi padre político. Mi (otro) padre.